EL VÍNCULO TERAPEUTA - PACIENTE.

Escrito por CIConectadoalared 04-02-2015 en Lo que pensamos.... Comentarios (0)

Supongamos que me siento mal, psíquicamente desfondado, "descompensado",  cualquier problema me desborda, estoy nervioso y duermo mal. Igual siento angustia y respiro con dificultad.

Me aconsejan, y entonces igual decido acudir a un psicólogo o a un psiquiatra.

Él me recibe en una primera cita. Y pueden ocurrir 2 cosas muy distintas:

1.- Le cuento mi problema, él escucha (o hace como que escucha, porque en el fondo le importo un bledo y sólo le interesa la "minuta"). Detrás de su mesa en su impecable despacho me receta unas pastillas y me da la mano.

2.- Empatiza conmigo, Es decir, se percibe un "buen rollo" mutuo. Es mi compadre y mi "colega". Me explica bien y con detalles:

a) Que hay mucha gente a la que le pasa lo mismo, y además por causas parecidas a las mías

b) Cómo poner remedio sin exigirme un cambio de actitud de la noche a la mañana.

c) Procesos que se seguirían para en lo sucesivo actuar no como lo he hecho hasta ahora, y que me ha traído a su consulta y que, en cambio, me liberarían del problema. Pasos a seguir en la planificación del futuro postcura.

Según 1 o 2, la trayectoria que vaya a seguir mi salud mental va a diferir totalmente.

Si "tuve la suerte" de encontrarme en una situación 2, sanaré. Si es tipo 1, acabaré volviéndome loco con toda probabilidad, seré carne de "manicomio y pastillas a punta pala", y costará Dios y ayuda sacarme de esa situación. Todo esto es válido para la primera cita con el profesional que la providencia me haya asignado.

A partir de ahí ya se ha establecido un vínculo entre profesional y paciente. El objetivo de la psiquiatría es fundamentalmente "emancipadora" (como escribe el Dr. Colina en uno de sus libros). Emancipación también del terapeuta y yo añadiría que de la medicación, aunque haya que ir despacito y con buena letra. La química influye en todo esto.

El vínculo, dicen algunos, obedece a una proyección de la relación hijo/padres. El cordón umbilical debe romperse con el tiempo y con él llegar a la independencia y superación como personas adultas (la "mitosis" de la relación, del problema, de la familia, del terapeuta... o sea del cobijo "materno" que nunca debiera no ser eterno). En general, y yo particularmente con los terapeutas que me han tratado, estos son muy pesimistas (el pollito entecado que nunca crece emocionalmente), siempre necesitaré tratamientos farmacológicos y consultas periódicas y,posiblemente de vez en cuando, tendré recaídas y necesitaré ingresos hospitalarios. 

Pero, ¿es "LA CURACIÓN" posible? Solo a medias. Muchas veces se puede pensar: "Siempre seré un menor, un tutelado, un pollo entecado.."También se podría encontrar, de manera más "dinámica" y sin prejuicios una "tercera vía": Disminución de la medicación, consultas más espaciadas en el tiempo. Depende de cada caso.

Y que al terapeuta, más que eso, sea alguien al que se le percibe como amigo. O que sea realmente un amigo.